sábado, 19 de junio de 2010

♫ La Booomba hay que rica ¡ej! ¡ej! ¡ej!... ♫

La Bomba que nos caracteriza. La Bomba que nos hace bailar. La Bomba que nos retumba por la sangre y la queremos cantar. Cualquier momento es bueno para disfrutar de nuestra cultura. Es por eso que me he dedicado a escribir unas Bombas bien sabrosas pa´ que azoten los barriles y las sandungas se sazonen.

Ayer pasé por tu casa y me tiraste con un salchichón y como nadie me miraba armé tremendo vacilón.

Ayer pasé por tu casa y me tiraste con una morcilla y como no le debo na´ a nadie me la enjolqueté por la rabadilla.

Ayer pasé por tu casa y te vi acabao, parece que te hace falta que te deje el güiro doblao.

Ayer pasé por tu casa y me gritaste ´´Veneno´´, ven acá pa´ que lo pruebes con los dedos.

Ayer pasé por tu casa y me gritaste ´´Cabezona´´, como no tengo complejos me lo paso por la sabrosa.

Ayer pasé por tu casa y me gritaste ´´Tetona´´, miré para el suelo y mi sombra no vi, no fue broma.

Ayer pasé por tu casa y me dio como que algo, no en el corazón sino mucho más abajo.

Cuando tu y yo allí tu sabes, allí tu y yo ahora, ven que se hace tarde.

Cuando las viejitas comen longaniza, dicen que no sabe a comida, sino a recuerdos que las rellenan de alegrías.

Que clase e´ mondongo guarda ese caldero, así dice mi marido cuando me ve toa´ en cueros.

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jueves, 3 de junio de 2010

Un Beso Empolvao

¡Ay Virgen! Parece mentira. Mientras miraba a lo lejos por la ventana de mi cuarto, escuchaba una bomba bien sabrosa. De momento como que me entró un qué sé yo qué. Y me imaginé a un negro bien chévere. Es que a la verdad cuando uno se pasea dentro de un baile y ve toda esa algarabía, es a macho que huele. El culito sabrosón. Recuerdo la clase de álgebra cuando estaba en la High. Tremenda álgebra que tenía aquél maestro cuando se viraba a copiar en la pizarra. Lo único que se me venía, en la mente, era un sube y baja. Así mismo cuando me imaginé sendo baile e´ bomba, fundilleando de Mayagüez a Fajardo. Tales pensamientos uno trata de conservarlos siempre. Pero el palmoteo de la sandunga va en crescendo. Y cuando ya la cosa se pone visorioca, a cruzar piernas. Yo me inclino a la libertad. Somos cuerpo. El cuerpo recibe y transmite todo. La cajita que aguanta la sorpresa. Y aunque mis bembas solitarias se pinten de rojo, reclaman ´´Del polvo vinimos y al polvo es que vamos´´.

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