sábado, 9 de julio de 2011

Sí al Reggaetón

Todo comenzó cuando nadie quería escuchar,
Se grababan cassettes y se bailaba pa´ lante y pa´ atrás,
Habían veces que uno lo ponía bajito, no lo niego,
Pa´ escuchar las fresquerías, ahí empezó el culeo,
Pero es que en el mundo hay tanto tramposo,
Que la lírica se parió por el desahogo.
Todos sufrimos, de eso no cabe duda,
Pero esto fue creao a mano dura,
Cuando se vive sin dinero, ni pezuñas.
Hay gente que rechaza lo que se crea,
Pero el sonido se les mete por el tímpano,
Y les revienta por las caderas,
Como tienta ese ritmo
Pregúntale a doña Velda.
Cuando la mano es negra,
Y se escribe en una libreta,
Dicen que es senda mierda.
Porque no son de control de acceso,
Y no se janguea en yate,
esto es estar a pie por la calle,
La tecnología se vende cara,
Ellos se batean con lo que tienen en su casa.
Pinga, Teta
¿Por qué te molesta?
Si eres santa, vete pa´ la iglesia,
Si eres puta, véndete por la carretera,
A veces las vidas se bifurcan
y las santas son las más putas,
y las putas las misas se disfrutan.
Lo que enfada poco a poco te delata,
Como el más macho que se sube la falda,
El hombre más recto que se mete pura raya,
La nena de papi y mami que está como las cabras,
Y las calladas que todo lo que cogen se lo tragan.
Dejen la hipocresía, el reggaetón llegó a esta isla,
Y representa lo que se vive día a día,
Si no les gusta, tienen todo el derecho,
Pero eviten los comentarios en contra de este género.
Si dicen que es una mierda,
es faltarle el respeto al arroz con habichuelas,
me crié bajo la vieja y la nueva escuela,
la lírica serpentea entre un cojón de temas,
no todo es venirse, ni meterse teca,
también se habla de lo que a ti te afecta.
Si el culeo o el perreo te da alergia,
invéntate una aspirina,
porque el reggaetón se queda.

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sábado, 2 de julio de 2011

Pariendo una historia

Pariendo una historia, señores
viviendo cada esquina,
Respirando el aire de todos,
Besándo bocas con dientes amarillos,
Sintiendo el comezón de los cuerpos,
Bailando en los hormigueros
Curiosear, curiosear,
Dejar que me roce el viento.
Creerme viva,
Caminar con la virgen,
Ella me habla, yo le hablo a ella,
Dejándome enredos en el pelo,
Los martes me lo peino,
Pintarme las uñas,
Imaginar,
Eso si soñar,
Soñar que me besas,
Que me estrujas,
Que me voy,
Y que también me vengo.
Pedirle la bendición a mis viejos,
Velar por sus sonrisas bajo juramento.
Buscando una historia, señores,
La vieja que rechina el bastón,
El señor fresco de gabanes multicolores,
La señora de cejas pintadas,
El que vende billetes,
Gente buscándose el peso,
La vieja que se rasca por encimita de la falda,
Y se huele los dedos.
Tu barba, chico, tu barba,
Las manos tuyas que me rozaban.
El ron que me cae del cielo,
El tabaco que me fumo cuando te pienso,
Y me rozo los labios,
Los remojo,
Te los envió con el viento,
Me quedo sin boca.
Prendo el sahumerio,
invoco a mis santos,
el despojo, el despojo,
me saco ese piojo.
Me rasco si me pica el joyo,
Bañarme,
Pararme frente al chorro,
Posar la cabeza en las losetas.
Y pensar en ti.
Pariendo una historia, señores,
Apretar los dientes,
Frotar los dedos,
Y cerrar los ojos,
Caminar descalza,
Buscar donde está la vida,
Donde se me ha ido,
Quitarle el polvo a mi ropa de niña,
Mirarme tan diminuta,
Yo reía a carcajadas,
La voz ahora me llora,
Ojos de bruja,
El lunar en el brazo,
Decirle a mi abuelo, que lo sigo extrañando,
que me deje a mi abuela,
por millones de años.
Y buscando esa historia, señores,
Haciendo gárgaras con vinagre,
Acompañar a las putas en la calle,
Mirar al cielo con coraje,
Apretarme los chichos,
para que el cuerpo me rebaje,
Mirarme en el espejo,
Verme hoy tan sobria,
Extrañando ese sabor, al no tenerte,
La pastilla que me lleva el hambre,
Que se lo lleve,
Dándole deo a la llaga,
Disfrutarme ese dolor,
Maquillarme las penas,
Haciéndome la salvaje,
Buscando una historia,
Soplar en tu nombre un condón.
Esa historia,
Que recitaré en tu oído,
Cuando ya me largue de este mundo,
Con los 38 D y mis huellas banales.
A sabiendas que quieres chocolate,
Que mis manos solo quieren acariciarte,
Que yo me empujo esa historia, señores
Para escribirla con tinta de mi sangre,
y luego contarle,
Al crical del mundo,
A este mundo que ruega por eliminarse.

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